Para empezar este escrito sobre política familiar considero oportuno hablar primero de familia y de política pública pues es difícil opinar de un tema sin haber tratado primero los conceptos que la componen y definen.
Como bien dice el Plan Integral de Apoyo a la Familia 2001-2004, la gran mayoría de españoles viven en una familia, no se si por elección y convicción de que esa es la mejor manera de vivir, o por que todo este configurado de tal manera que lo más beneficioso sea vivir en ella, con ella y para ella. Sea el motivo que sea, los españoles otorgan “sistemáticamente la máxima valoración a la familia: 9,37 sobre una escala de 1 a 100, por encima del bienestar económico, el trabajo, los amigos, la religión o la política” (PIAF[1], 2002).

¿Entonces podemos hablar de la familia como pilar fundamental del individuo y de la sociedad como conjunto de individuos? Al parecer para el Consejo de Ministros del 8 de noviembre de 2001 fue así pues consideraron “una obligación de la Administración del Estado apoyar a las familias españolas, desarrollando políticas que faciliten su estabilidad, calidad de vida, autonomía y bienestar y que, en consecuencia, eliminen al máximo posible los obstáculos o dificultades que afectan directamente a las familias (…) y (…) facilitar que éstas puedan tener la seguridad y estabilidad necesarias para tomar sus propias decisiones.” (PIAF,2002) Idea que concuerda con los dispuesto en el articulo 39 de la Constitución Española.
Fernando Fantova propone cinco funciones para la familia:
- Función económica: Prever de recursos.
- Cuidado físico: prever de seguridad, descanso, recuperación.
- Afectividad: proveer de cariño, amor, estima.
- Educación: proveer de oportunidades de aprendizaje, socialización, autodefinición.
- Orientación: proveer de referencias.
Se esta observando diversidad de formas de convivencia en la sociedad, la reducción del tamaño de los hogares familiares al nacer menos niños y al ser cada vez menos los hijos que conviven hasta la mayoría de edad con ambos progenitores, es decir, el aumento de los hogares monoparentales como causa de las separaciones y divorcios, la vida independiente de ancianos o el aumento de matrimonios sin hijos, o nuevos matrimonios que aportan hijos a la unión. Esta transformación de la familia viene impulsada por el incremento de las libertades individuales y la conciencia de adquirir responsabilidades colectivas y públicas, proceso que en España empieza después que en el resto de Europa (Alberdi, 1997)
Por otra parte tenemos política llamada familiar surge de la política pública cuando aparecen con el objeto de proteger al trabajador y a los miembros de su familia de forma conciente, el llamarlas políticas familiares es el reconocimiento de que toda política pública al intervenir en la sociedad, y por tanto en la familia como estructura base, sea a través de políticas directas o indirectas, influyen en la configuración familiar, pues “cuanto más amplio y generoso es el sector público para cubrir necesidades individuales, mayor libertad y menor responsabilidad tienen los individuos con respecto de los miembros de su familia”(Alberdi,1997).
Ahora bien, teniendo en cuenta la doble visión de las políticas sociales tendremos que en un país familiarista, que pertenece a un régimen corporatista-mediterráneo, la política que se fomenta es aquella que promueve la cohesión social a través del mantenimiento de la familia llamada tradicional como modelo a seguir, ofreciendo ayudas que incentivan que las mujeres dejen sus carreras profesionales por un tiempo tomando una excedencia, y se queden en casa cuidando de los pequeños, sin que estas prestaciones estén acompañadas de programas que permitan a las madres continuar su formación, para que cuando decidan volver al mercado laboral, su estancia en el hogar no sea penalizada.
Otras políticas que no siempre son puestas en el paquete de familiares, tienen un gran papel en el cuidado de las familias, y es en estas políticas en las que se constata que el apoyo a la familia no eficiente y consigue objetivos diferentes. Una política de vivienda con la que no se consigue hacer mas asequible el precio de las viviendas, hacen que las parejas tarden más tiempo en decidir vivir juntas y posterguen la decisión de tener hijos/as.
En estos países se deja que las familias resuelvan todo solas, manteniendo un rol subsidiario respecto al cuidado de niñas/os y personas adultas mayores, actuando únicamente cuando las redes sociales naturales no existen. En vez de conseguir el objetivo de cuidarlas, se consigue que las mujeres contrarresten esto con la disminución de la natalidad.
Por el contrario en los países que cuentan con regimenes social-demócratas desde mediados del siglo XX, unidos a la revisión de todas las normas legales que afectaban a la familia, han configurado políticas familiares amplias y coherentes que no tienen punto de comparación con las desarrolladas en otros países, incluso aquellos con un mismo nivel de desarrollo económico. Pero como se han llevado a cabo bajo la bandera de la libertad individual y no de la institución familiar, el pensamiento conservador no las considera políticas familiares”(Alberdi, 1997). Solo hasta ahora que la Unión Europea precisa una serie de actuaciones en materia familiar, estos países han incluido en su política familiar, medidas que desde hace mucho hacen parte de su Estado de Bienestar.
Como parte de la segunda visión de las políticas sociales, la acción social de los poderes públicos, la política familiar en concreto debe tener como objetivos los enmarcados en tres líneas de actuación, según la clasificación hecha por Maria del Rosario Marín:
• Demográfico: A través de la política familiar se deberá incidir en la natalidad para que esta garantice el reemplazo generacional necesario para el correcto funcionamiento responsable y sostenible de una sociedad. “La política familiar debe asumir la diversidad de formas familiares, en vez de tratar de conseguir su homogenización, por tanto debe atender sus diferentes necesidades”(Alberdi, 1997)
• Redistribución de la renta: Al considerarse los hijos como bienes sociales es justo que la carga de la educación y crianza de los niños y niñas no recaiga exclusivamente en sus progenitores, sino en el conjunto de la colectividad. “Esta distribución se podría llevar a cabo desde las familias sin hijos hacia aquellas que sí los tienen o bien en función de los recursos económicos de cada una de las familias” (Marín, 2003)
• Incorporación de la mujer al mercado laboral: Que las cargas familiares no se conviertan en óbice para el desarrollo igualitario del trabajo remunerado de la mujer y el hombre, que ninguno de los dos se vea obligado a elegir entre tener hijos o tener una carrera profesional. La incorporación de la mujer al mundo laboral entre otras muchas ventajas supone un aumento de la implicación de los hombres en las actividades y ocupaciones domesticas y cuidado de los hijos.
Independientemente del régimen en el que se clasifique la política social de un país u otro, los agentes sociales involucrados en la negociación –conciente o inconciente- deben recordar que no importa tanto el partido político al que se representa, y las ideas que tradicionalmente han mantenido, lo que verdaderamente importa es el ser humano que se va a beneficiar de las políticas que diseñen y vivirá sus consecuencias, pues si el nombre de una película es importante como reflejo y presentación de esta, lo verdaderamente enriquecedor es el contenido, el conjunto de imágenes y sonidos en juego constante con el espectador formando un todo, así mismo la sociedad y las políticas fabricaran una realidad, mejor, igual o peor no con el titulo de las clasificaciones políticas y leyes, o con los intereses electorales, sino con el contenido de las políticas en conjunto.
Bibliografía
- (2002, (40): 105-124) Plan Integral de Apoyo a la Familia 2001-2004; Revista del Ministerio de Trabajo y Asuntos sociales
- ALBERDI, Ines (1997, (26): 73:94) La familia convergencia y divergencia de los modelos españoles en el entorno europeo; Política y Sociedad.
- FLAQUER, Lluís; MEIL, Gerardo; GUILLÉN, Ana; ALMEDA, Elisabet; ESCOBEDO, Anna (Institut de Ciències Politiques i Socials, 2002) Políticas Familiares en la Unión Europea
- FONTOVA AZCOAGA, Fernando (2004, (50): 121-134) Política familiar e intervención familiar: una aproximación; Revista del Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales.
- MARÍN MUÑOZ, Mª del Rosario (2000, (2667): 11-22) La política familiar y su objetivo demográfico; Boletín Económico del ICE
- MARÍN MUÑOZ, Mª del Rosario (2003, (2774): 5-11) Trabajo femenino, política familiar y teorías económicas; Boletín Económico del ICE
[1] PIAF: Plan Integral de Apoyo a la Familia